Cada vez más clientes ya no revisan diez enlaces: le piden una recomendación a la inteligencia artificial y se quedan con lo que responde. Trabajamos para que tu empresa esté en esa respuesta — y lo medimos cada mes.
Abre ChatGPT, Gemini o Perplexity y escribe una de estas preguntas con tu rubro y tu ciudad. Fíjate si aparece tu empresa — y quién aparece en tu lugar.
La pregunta de quien ya decidió comprar.
La de quien está comparando.
La de quien ya te conoce y te está evaluando.
Si no apareciste, no es mala suerte: la IA recomienda a quien puede leer, entender y respaldar con otras fuentes. Eso se trabaja.
El AI SEO es el trabajo para que los asistentes de inteligencia artificial —ChatGPT, Gemini, Perplexity, Copilot, Claude y los resúmenes de IA de Google— mencionen tu marca o citen tu sitio cuando responden una pregunta sobre lo que vendes.
También lo vas a encontrar como GEO (optimización para motores generativos), AEO (optimización para motores de respuesta), LLM SEO o posicionamiento en ChatGPT. Son nombres distintos para lo mismo.
No reemplaza al SEO: se apoya en él. Un sitio que Google y Bing no indexan bien difícilmente aparece en las respuestas de una IA.
Una IA no tiene una lista de posiciones como Google. Busca fuentes, las lee y se queda con las pocas en las que confía. Para que te elija, tu empresa tiene que cumplir cuatro condiciones.
Si el rastreador de la IA encuentra la puerta cerrada —un bloqueo en el servidor, un firewall, un contenido que solo aparece con JavaScript—, para ella tu sitio no existe.
Necesita respuestas claras en texto: qué haces, para quién, dónde y por cuánto. Lo que está dentro de una imagen o de un PDF casi nunca llega.
La IA no se cree lo que dices de ti. Confía en lo que confirman otras fuentes: reseñas, directorios, medios, foros y videos.
El mismo nombre, dirección, teléfono y descripción en tu sitio, en Google, en redes y en directorios. Si los datos no coinciden, la IA duda — y cuando duda, no te nombra.
Armamos un panel con las preguntas reales que hacen tus clientes y lo probamos en ChatGPT, Gemini, Perplexity, Copilot y los resúmenes de IA de Google. Registramos dónde apareces, dónde aparece tu competencia y qué fuentes cita cada motor. En paralelo, probamos tu sitio con cada rastreador de IA para confirmar que puede entrar y leerlo completo.
Decidimos qué preguntas vale la pena ganar primero, qué página de tu sitio debe responder cada una y qué fuentes externas hay que conseguir.
Cada mes volvemos a correr el mismo panel de preguntas. Separamos cuándo la IA te menciona como marca y cuándo cita tu sitio como fuente, y aislamos en Google Analytics las visitas que llegan desde asistentes de IA.
Ajustamos según lo que cambió: qué preguntas ganaste, cuáles perdiste y qué fuente nueva empezó a citar la IA en tu sector.
La mayoría de auditorías de IA terminan en un documento que tu programador tiene que ejecutar. Nosotros construimos sitios: las correcciones técnicas y de contenido las hace el mismo equipo que las detectó.
Si tu sitio está alojado con nosotros, el acceso de los rastreadores de IA se configura en nuestro propio servidor. Sin esperar a un proveedor extranjero ni a un firewall que nadie revisa.
La IA se apoya en los índices de Google y Bing. Por eso lo trabaja el mismo equipo que lleva tu SEO, con una sola estrategia de contenido.
Sabemos qué directorios, medios y plataformas pesan en Centroamérica, y escribimos en el español de tus clientes, no en traducción.
tu panel de preguntas, en qué motores apareces, quién aparece en tu lugar y qué fuentes cita cada uno.
la respuesta real de tu sitio a cada rastreador de IA, con fecha y correcciones.
qué página debe responder cada pregunta y qué hay que crear, reescribir o fusionar.
menciones y citas por motor, comparación con tu competencia y visitas llegadas desde IA.
ChatGPTResúmenes de IA y Modo IA de GoogleGeminiPerplexityMicrosoft CopilotClaude
Nadie controla lo que responde una IA, y la misma pregunta da respuestas distintas según quién la haga y cuándo. Quien te garantice un lugar en ChatGPT te está vendiendo algo que no puede entregar.
Texto escondido para las IA, instrucciones ocultas en la página, reseñas falsas o mensajes automáticos en foros. Funcionan poco tiempo y después perjudican a la marca.
Medimos siempre el mismo panel de preguntas, mes a mes, y lo presentamos como lo que es: una muestra.
No, y nadie puede. Lo que sí hacemos es aumentar la probabilidad de que te mencione y medirla mes a mes sobre las mismas preguntas.
Los cambios técnicos empiezan a contar cuando los motores vuelven a leer tu sitio. Lo que depende de fuentes externas —reseñas, directorios, medios— lleva más tiempo.
Depende de qué quieras. Hay dos tipos de rastreador: los que entrenan modelos y los que buscan información para responder en el momento. Puedes bloquear los primeros sin salir de las respuestas. Bloquear GPTBot evita que OpenAI entrene sus modelos con tu contenido; en cambio, si bloqueas OAI-SearchBot, tu sitio deja de mostrarse en las respuestas de búsqueda de ChatGPT. Con Google hay que tener más cuidado: bloquear Google-Extended no te saca del buscador ni de sus resúmenes de IA, pero sí impide que Gemini use tu contenido para responder en su aplicación.
Es una propuesta para resumirles un sitio a los modelos de IA. Ningún motor grande ha confirmado que lo use para decidir a quién citar. Tenerlo bien hecho no hace daño, pero no es lo que decide: pesan mucho más el acceso, el contenido y el respaldo de otras fuentes.
En Google Analytics se ven como visitas que llegan desde chatgpt.com, perplexity.ai, gemini.google.com o copilot.microsoft.com. Las separamos en un informe propio para que las puedas seguir.
Sobre todo si es local. “¿Qué dentista me recomiendas en San Pedro Sula?” es exactamente el tipo de pregunta que la gente le hace hoy a una IA, y para responderla la IA se apoya en tu perfil de Google, tus reseñas y los directorios de tu ciudad.
Te mostramos por qué, quién aparece en tu lugar y qué haría falta para cambiarlo. El diagnóstico es gratis y con él armamos el plan para que te mencionen.